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Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION
Cuando se los evalúa en ciencia,
a los estudiantes secundarios argentinos les va mal. El país
quedó ubicado en el lugar 51 sobre un total de 57 naciones
de todos los continentes, según los resultados preliminares
de la prestigiosa evaluación PISA, que se realiza cada tres
años y que mide el desempeño de alumnos de escuelas medias.
En el primer puesto, con el mejor puntaje en conocimientos
científicos, está Finlandia, seguida por Hong Kong y Canadá.
Respecto de América latina, el país mejor posicionado es
Chile, que se ubica en el puesto 40, seguido por Uruguay, en
el 43, y México, en el 49, todos con mejor desempeño que la
Argentina.
La evaluación internacional PISA, que realiza la
Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo
(OECD, según sus siglas en inglés), evalúa el rendimiento de
jóvenes de 15 años en ciencia, matemática y lengua. El
martes se conocerá el informe en todas las disciplinas,
aunque este año se puso énfasis en ciencia. Las pruebas
llegaron a 400.000 alumnos en todo el mundo.
El bajo lugar en la lista para la Argentina no es novedad:
en 2000, la última vez que había participado el país en
estas evaluaciones, el desempeño de los chicos argentinos en
ciencia fue similarmente negativo.
"Esta evaluación refleja toda la caída y la crisis de
Argentina. Nuestro país, a pesar de la crisis, mantuvo una
matrícula alta, pero el costo lo tuvo la calidad. Es por eso
por lo que el gran desafío es mejorar la calidad educativa",
dijo a LA NACION el ministro de Educación, Daniel Filmus.
El funcionario destacó asimismo el hecho de que la Argentina
volvió a participar de la prueba internacional, ya que la
gestión anterior había decidido no hacerlo en 2003. "Cuando
decidimos volver a la evaluación fue para reinsertarnos en
el mundo y poder compararnos con el resto de los países",
indicó Filmus.
Ya se tomó la decisión de participar en la próxima
evaluación, dentro de dos años. Filmus estimó que en 2009
debería empezar a verse una mejora en los resultados como
consecuencia del fortalecimiento de las escuelas técnicas,
la mayor capacitación docente, la reformulación de los
núcleos de aprendizaje prioritarios y la instalación de
laboratorios en la escuelas.
En parte, agregó el funcionario, por la implementación de la
nueva ley de educación nacional. Filmus consideró que uno de
los motivos por los cuales Chile, Uruguay y México están
mejor posicionados que Argentina es la continuidad de sus
políticas.
Debajo del promedio
El promedio de puntaje de la evaluación de PISA es de 500
puntos. Como ejemplo, mientras Finlandia lo superó, con 563
puntos, la Argentina obtuvo 391. El país con peor
rendimiento es Kirguizistán, ubicado en Asia, con un puntaje
promedio de 322 puntos.
En la lista, Australia se ubicó en el 8° lugar, con 527
puntos; Alemania en el 13°, con 516 puntos; Estados Unidos
en el 29°, con 489 puntos; Italia en el 36°, con 475;
Turquía, en el 44°, con 424 puntos; Brasil, en el 52°, con
390 puntos y Colombia en el 53°, con 388. Estos dos últimos
países quedaron inmediatamente por debajo de la Argentina.
"No estamos bien. Esta prueba da una medida concreta de una
sensación que se tiene y que se nota en los chicos que
entran en la facultad. El problema es de toda la educación
media, pero se nota más en matemáticas y ciencias
naturales", dijo a LA NACION Pablo Jacovkis, doctor en
ciencias matemáticas y ex decano de la Facultad de Ciencias
Exactas de la Universidad de Buenos Aires.
El científico señaló que se trata de un proceso que viene
desde hace varios años y consideró que "empeoró con la ley
federal de educación". "Esa ley provocó una reducción de los
programas de matemática y ciencia, y la casi disolución de
la educación técnica", describió.
El examen PISA, de una duración de dos horas, respondió a
dos grandes grupos de preguntas: el 60% fueron consultas
sobre física (por ejemplo, estructura y propiedades de la
materia), el sistema de la vida (células, el cuerpo humano,
ecosistemas y biosfera), el universo (la Tierra, el espacio,
el cambio climático) y la tecnología. El 40% restante de la
prueba eran preguntas sobre cuestionamientos y explicaciones
científicas.
Una pregunta clásica, por ejemplo, es qué es el ADN, sobre
la cual se presentaban cuatro opciones. La correcta era
ésta: "Es una molécula que contiene las instrucciones para
la fabricación de los cuerpos".
Consulta a expertos
El Ministerio de Educación sabe de los malos resultados que
desde hace diez años se repiten en las evaluaciones de
ciencia tanto nacionales como internacionales. Por eso
decidió convocar hace un tiempo a un grupo de reconocidos
científicos y especialistas en la enseñanza de las ciencias
para que hicieran sugerencias para mejorar el aprendizaje de
estas áreas que hoy son parte indispensable de la
alfabetización.
Las recomendaciones se presentaron en un documento en agosto
pasado, en el cual se señaló el fortalecimiento de la
formación docente como la clave para generar cambios. Los
científicos también propusieron incrementar la carga horaria
en ciencia en los primeros años del primario, que hubiera
más equipamiento y recursos didácticos, y mayor articulación
entre escuelas e instituciones científicas y tecnológicas.
Otro punto que se destacó es la necesidad de promover
iniciativas para que los chicos adquieran gusto y entusiasmo
por estas disciplinas, como campamentos, laboratorios y
clubes de ciencias. El desafío es revertir la idea errónea
de que estas asignaturas son difíciles y aburridas.
Jacovkis, que fue parte de este grupo, advirtió: "Para
aprender cualquier disciplina es necesario hacer un
esfuerzo. Muchas veces, la sociedad da un mensaje a los
jóvenes de que esforzarse no vale la pena".
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