Sábado 1 de diciembre de 2007
 Mala nota en razonamiento
 

Por Mariano de Vedia
De la Redacción de LA NACION

Pocas cosas dejan un sabor tan amargo como recibir una mala nota. El impacto es mayor cuando están por finalizar las clases y peor aún cuando lo que está llegando a su fin es una gestión de cuatro años y medio de gobierno y varias leyes sancionadas con la declamada intención de mejorar la educación.

En ese contexto recibe el ministro de Educación, Daniel Filmus, la mala noticia del rendimiento de la Argentina en las pruebas de evaluación PISA 2006 sobre ciencia, que constituyen hoy el test internacional más reconocido a nivel mundial para medir el conocimiento de los alumnos de 15 años.

Y el alerta es un presagio del impacto que puede llegar el martes, cuando se conozcan los resultados de las pruebas de matemática y de lengua.

Cuando el anuncio de la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología procura colocar a la Argentina en el concierto de países desarrollados que apuestan a la producción científica, la realidad muestra que a nivel escolar nuestro país está en niveles muy bajos, apenas por encima de Colombia, Túnez, Azerbaiján y Qatar, y un escalón más abajo de Rumania, Montenegro, México e Indonesia.

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Una de las sorpresas más ingratas que arrojan los resultados es la clasificación de América latina. Muy por debajo de la media (500 puntos), la región está encabezada por Chile (438), seguido de Uruguay (428) y México (410). Luego aparecen la Argentina (391), Brasil (390) y Colombia (388). El resto de los países latinoamericanos no compitió. Evidentemente, el nivel educativo en ciencia es inversamente proporcional al dominio del fútbol.

Más allá de los resultados, la prueba PISA muestra significativas diferencias de comprensión y de razonamiento frente al saber.

Mientras los estudiantes de los países mejor ubicados pueden comparar datos, evaluar puntos de vista y perspectivas diferentes y comunicar los argumentos científicos con precisión y detalle; los del fondo de la tabla reflejan una capacidad más limitada para usar el conocimiento científico.

A juzgar por su nota promedio, la Argentina está hoy en este último lote. Aunque es muy probable que en el interior de las escuelas haya grandes diferencias entre quienes están mejor y los que están aún peor. Lo que agrava el problema.
 

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