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Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION
Los estudiantes que logran acceder a
este tipo de beneficio llegan a percibir una suma que rara
vez supera los $300 mensuales
La universidad estatal, pública
y gratuita sigue siendo inaccesible para muchos chicos. En
la Argentina, sólo el 0,77% de los estudiantes de
universidades estatales recibe becas del Estado: son algo
más de 10.000 ayudas económicas mensuales para las que
compiten unos 30.000 postulantes cada año. Otros 22.000
alumnos reciben becas directamente de las universidades,
para alcanzar algo menos del 3% total de alumnos
beneficiados en la Argentina.
Los expertos indican que las comparaciones internacionales
en este campo son poco útiles -porque los sistemas
universitarios difieren incluso dentro de América latina-,
pero coinciden en describir el sistema argentino como débil.
Un dato lo apoya: según el Indec, el 9,5% del total de
estudiantes universitarios del país proviene de hogares
pobres y el 2,2%, de hogares indigentes.
El Programa Nacional de Becas Universitarias (PNBU), que
gestiona el Ministerio de Educación, viene aumentando
sostenidamente su nivel de recursos y becas entregadas: en
2003 se destinaban $ 7,2 millones, un monto que llegó a $ 25
millones el año pasado.
En total, se entregaron 10.077 becas. El 30% se destina a
las carreras "prioritarias" para el desarrollo del país. En
general, se trata de diez cuotas de $ 250 mensuales, que se
otorgan para comenzar o continuar carreras en universidades
estatales, según situación socioeconómica y rendimiento
académico, y que pueden renovarse hasta financiar la carrera
completa.
Según datos oficiales, mientras el promedio de duración de
las carreras suele ser de 7,8 años en la Argentina, entre
los becarios desciende a 5,5 años; además, 6 de cada 10
alumnos mantienen o elevan el promedio con el que ingresaron
en el programa.
"Somos conscientes de que todavía es necesario incrementar
la cantidad de becas. Tenemos la intención de hacerlo
también en el monto", admitió a LA NACION el secretario de
Políticas Universitarias, Alberto Dibbern.
Según contó, están analizando diferenciar situaciones de
ingresos por zonas geográficas para acceder al beneficio.
"La idea es tener un sistema que pueda ser equitativo y que
la distribución geográfica de beneficiarios esté
equilibrada", dijo Dibbern, que atribuyó el aumento de los
postulantes de los últimos años al trabajo de difusión que
hicieron en colegios secundarios.
La mayoría de las universidades admite que la cantidad de
pedidos de becas aumentó en los últimos años, y muchas
diversifican los tipos de ayudas para alcanzar a más
beneficiarios. En todos los casos, se trata de montos
pequeños, que van de los $ 50 a los $ 300 por mes.
En la Universidad Nacional del Nordeste, con sedes en
Corrientes y Resistencia, por ejemplo, entregan varios tipos
de becas: de transporte, contra prestación de algún servicio
en la universidad o la comunidad (ambas de ocho meses de
duración), de comedor (por un año), de salud y de
finalización de estudios para quienes adeuden hasta cinco
finales.
En 2007, entregaron 2582, pero suelen anotarse más de 6000
postulantes. "La percepción de las facultades es que el
número viene creciendo y que este año es mayor", dijo Abel
Esquivel, secretario general de Asuntos sociales de la UNNE.
El nordeste del país viene incrementando su peso en los
pedidos de becas. Según contó Esquivel, la inscripción para
las becas del Ministerio de Educación, que se hace online ,
hizo colapsar el sistema el año pasado, porque los pedidos
cuadruplicaron a los del año anterior.
En la UBA se entregan unas 1100 becas Sarmiento, de $ 250
mensuales, y 180 iguales para el CBC. Además, dos
fundaciones financian programas de ayuda económica (la
Fundación Mosoteguy, con 100 becas de $ 500, y las Becas
Vittal, de $ 300, para alumnos del interior), y existen las
becas del fondo Graduados por Más Graduados", que sólo
llegan a 150 beneficiarios con aportes de egresados y
empresas. Además, hay facultades que tienen sus propios
sistemas, como Derecho, Ciencias Exactas y Ciencias
Económicas.
"Este año aumentaron considerablemente los pedidos para el
CBC. De los evaluados positivamente, 58 quedaron sin becas",
dijo el secretario de Extensión, Oscar García.
En la UBA explican este aumento por la mayor difusión que
hicieron de las becas, pero, además, por una reforma del
reglamento que elevó la edad máxima para postularse de 25 a
30 años y bajó el promedio de 6 a 5 puntos para solicitarla.
En la Universidad Nacional de Córdoba entregaron el año
pasado 950 becas, que son de varios tipos: por situación
socioeconómica (que pueden ser de 100, 150 o $ 200 mensuales
durante ocho meses); para madres solas ($ 140) y 500 becas
para el comedor universitario.
En la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), con
sede en Los Polvorines, el 6% del presupuesto se destina a
becas. En 2007 se entregaron 930 para nuevos alumnos,
cursantes y para los que hacen el curso de ingreso. Desde
2002, el monto se actualiza todos los años: en 2003 era de $
2000 en 10 cuotas y hoy es de $ 2985. "Es más alto que las
becas del Ministerio lo cual nos trae problemas, porque los
chicos renuncian a ellas para quedarse con las nuestras",
dijo Liliana Solla, jefa de Gestión Académica de la UNGS.
Según contó, la cantidad de pedidos se mantiene estable,
pero este año hubo un ligero crecimiento. "Hay una población
más joven que las pide, que busca no trabajar o trabajar
menos y dedicarse a estudiar; ya no son mayoritariamente
sostén de familia", dijo Solla.
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